sábado, 20 de julio de 2013

El hombre y el monstruo (1931) de Rouben Mamoulian



El Dr. Henry Jekyll y su alter ego Mr. Hyde (ambos Fredric March)
Primera adaptación sonora de la novela de Robert Louis Stevenson, "Dr. Jekyll y Mr. Hyde" y probablemente también sea la mejor película que se ha hecho sobre dichos personajes, de entre las múltiples adaptaciones que se hicieron a lo largo de los años. Desde luego, para mí por descontado es la mejor, porque me parece que es la que mejor retrata la figura del correcto y reputado doctor Jekyll (interpretado por un fabuloso Fredric March), su universo, su mentalidad, en contraposición con la de su diabólico y macabro alter ego, Mr. Hyde (también un irreconocible March, tras una compleja y laboriosa sesión de caracterización mediante un maquillaje bastante curioso). 

El Dr. Jekyll con su prometida Muriel (Rose Hobart) y el padre de ella

El Dr. Jekyll en plena transformación
Para los que conozcan la historia, a grandes rasgos, nos cuenta como un médico de prestigio, el Dr. Henry Jekyll, se obsesiona con la idea de que en el ser humano habitan dos personalidades, la que se rige por las normas establecidas, que es correcta, elegante y educada y otra deshinibida que es la que oculta los peores instintos de la personalidad. Su obsesión llega más allá, hasta el límite de experimentar con él mismo droga que al tomarla dará un perverso resultado, pues cuando Jekyll se toma el potingue en cuestión, muta de forma monstruosa, convirtiéndose en Mr. Hyde, un peligroso criminal que vaga por las calles de Londres entregándose a los más perturbados instintos que la psique humana podría generar.

Mr. Hyde con fórmula en mano

Mr. Hyde y la cabaretera Ivy (Miriam Hopkins)
Destacar de esta magnífica película, la magistral atmósfera de terror, con ese Londres victoriano repleto de niebla representado a través de esa claroscurista fotografía en blanco y negro. En la dirección es digno de mencionar la utilización, en alguna ocasión, de planos subjetivos (en primera persona) situados desde el punto de vista del protagonista, lo que me parece un curioso adelanto para la época de la que data el film, ya que esta tipología de planos no era para nada común en aquel entonces. Otro de los aciertos más sobresalientes del film es ese aterrador aspecto de Mr. Hyde, similar al de un simio, incluso podría haber servido de inspiración para la creación de la posterior figura del hombre lobo, en mi opinión no se ha visto nunca un Hyde más espeluznante en ninguna otra adaptación futura. También es sorprendente cierto leve erotismo, plasmado de forma muy sugerente, por parte del personaje de Ivy (Miriam Hopkins), una bailarina de cabaret (con insinuaciones de que pudiese tratarse incluso de una prostituta), en concreto en una escena en la que la joven tontea con el Dr. Jekyll, poniéndolo bastante caliente (se puede ver cómo él posteriormente fantasea con ella y como una vez siendo Hyde, la chica se convierte en su mayor objeto de deseo). Comentar que la magnífica interpretación de Fredric March le valió un Oscar al mejor actor ese año. Y sin más que añadir, una obra de terror clásico imprescindible.

Mr. Hyde está muy mosqueado con Ivy

*MI MOMENTO FAVORITO: el Dr. Jekyll (Fredric March) no puede controlar su parte diabólica y se convertirá en Mr. Hyde en cada de su prometida Muriel (Rose Hobart), a la que dispone a atacar sin miramientos.

"¡Muriel, ya estoy en casa!"

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