lunes, 15 de julio de 2013

Las colinas tienen ojos (1977) de Wes Craven



La familia Carter al completo
Tras su polémico y fascinante debut en la dirección con "La última casa a la izquierda" en 1972, Wes Craven volvió a la carga y en 1977 creó otro pedazo de clásico cojonudo que es este "Las colinas tienen ojos", inspirada levemente en una escabrosa historia real. No obstante es un film, que bajo mi apreciación, está muy infravalorado, al igual que su director. He llegado a leer múltiples críticas en las que se cuestionaba la valía de este film, debido a que era muy cutre y que además, algo incomprensible, su remake de 2006 era mucho mejor. Personalmente digo que a los que la llaman cutre, deberían tener en cuenta que está hecha con un presupuesto ínfimo y que no le queda mucho para cumplir cuarenta años de antigüedad, al contrario que el remake, que evidentemente en la parte técnica es superior (faltaría más), pero únicamente en esto supera a la original, a tener en cuenta que su presupuesto fue mucho mayor y que la distancian de esta primera versión, nada más y nada menos, que treinta años. 

El peligro comienza a aflorar

¡Una espantosa escena!
Para éstos que sostengan que el remake tiene mayor valía, les recomendaría que se parasen a pensar un momento y se planteasen cuál fue la película pionera, cual a día de hoy es un clásico de culto y cuál fue la que se convirtió en una pieza del género referencial. Dicho esto, lo que Craven nos ofrece en "Las colinas tienen ojos" es de nuevo esa plasmación de una demoledora crítica a la sociedad que ya mostró en su primer film, planteando la cuestión de hasta donde puede llegar cualquier persona para proteger su vida y la de los que más quieren. A dicha cuestión se tendrán que enfrentar los Carter, una típica familia feliz americana que se encuentra de vacaciones en una gran caravana. 

Bobby Carter (Robert Houston) demostrará tener un buen par

Lynne Carter (Dee Wallace), toda una madraza
Los pobres sufrirán una infortunada y ¿casual? avería en su medio de transporte, en medio del desierto y se verán aislados en una zona desconocida por completo para ellos. Por ese lugar habita una familia caníbal, que viven como salvajes y sobreviven de aquellas personas que como los Carter, han tenido la mala suerte de dejarse caer por allí. Estos salvajes atacarán violentamente a los Carter, que tendrán que tomar la decisión de sacar las armas y combatir a sus agresores utilizando tácticas igual, o más violentas que éstos o quedarse impasibles mientras son descuartizados para servir de alimento a este clan tan perverso. 

Puagggg, qué asco de tipo

La familia de caníbales
El terror y el drama se vuelven a dar la mano en una película, que a pesar de sus defectos, es muy sólida y francamente demoledora. En la época de su estreno fue considerada una de las películas más fuertes jamás vistas. Hoy en día obviamente no provocará ese efecto, porque con el pasar de los años sangrentadas atroces (véase "Hostel" o "Saw") han plagado las pantallas del cine con niveles de violencia más viscerales y gráficos. No obstante, como ya he dicho en otras ocasiones, muchas veces no hace falta mostrar cómo a alguien le sacan las tripas del estómago para que una película te pueda parecer un puñetazo en el estómago, y algo así es lo que ocurre con "Las colinas tienen ojos"

¡Al ataqueeeer"
En mi opinión es otro excelente clásico, sí es verdad que el remake recupera bastante bien su espíritu demoledor, pero de ahí a ser superior, para nada, puesto que ante todo, no innovó ni la mitad de lo que esta rompedora película sí lo hizo en su tiempo, por lo que el mérito es aún mayor. Hoy en día es joya de culto y una de las pelis que sirven para engrandecer el envidiable currículo cinematográfico del señor Wes Craven, por mucho que los críticuchos de turno lo machaquen de manera tan infame y en mi opinión, tan injustificada.

"Quien a hierro mata, a hierro muere"

*MI MOMENTO FAVORITO: el perro pastor alemán de la familia Carter, Beast, se convertirá en un fiel defensor. Él solito despacha a uno de los caníbales salvajes (interpretado por Michael Berryman, otro rostro muy característico del género), a mordisco limpio. 

El mejor amigo del hombre

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