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martes, 30 de septiembre de 2014

La hija de Drácula (1936) de Lambert Hillyer



Drácula ha muerto
Teniendo en cuenta el monumental éxito de "Drácula" en 1931, lo que me sorprende es que la Universal tardase cinco años en atreverse con una secuela del mismo. Todavía la productora estaba viviendo un momento álgido gracias al cine de monstruos, denominado hoy en día como clásicos, así que decidieron recurrir nuevamente a la famosa historia de Bram Stoker que tanto beneficio les había proporcionado y gracias al cual realizaron este glorioso ciclo del cine de terror tan histórico. Este film se abre justamente en la misma escena en la que finaliza el "Drácula" de Tod Browning, o sea con el profesor Van Helsing (Edward Van Sloan), eliminando al Conde vampiro clavándole una estaca en el corazón. Lamentablemente para él, posteriormente será detenido acusado del asesinato del aristócrata y puesto a disposición de las autoridades. El mata-vampiros pues, pedirá ayuda a un alumno suyo, Jeffrey (Otto Kruger), sobre el que recaerá en esta ocasión el peso protagónico además de la labor de su maestro. Será cuando entre en escena la misteriosa condesa Zalesca (la siniestra Gloria Holden), la cual como bien nos desvela el título, es la hija de Drácula. Esta mujer desea librarse de sus tendencias vampíricas, cosa que, lógicamente le será imposible, y en compañía de su sirviente y protector (el amenazante Irving Pichel) irá por ahí dejando muy claro la estirpe de la que desciende. 

¿Quién es esta misteriosa mujer?

¿Víctima de vampirismo?
"La hija de Drácula" no es una de las joyas más preciadas del terror clásico de la Universal, eso está claro, comparadas con las, llamésmolas magnas y más recordadas obras, pues se ve obviamente perjudicada. No obstante, posee algunos detalles muy interesantes, el primero de ellos la característica más llamativa de presentar por primera vez en pantalla a un vampiro del sexo femenino, poseyendo por tanto un claro espíritu pionero. En segundo lugar, hay que destacar su correcta factura técnica, lo cual la aleja de los films ya menores que la productora acabaría realizando con la figura de sus monstruos clásicos ya entrada la década de los cuarenta, cayendo ya en la parodia más absurda. En tercer lugar, hay que destacar su vertiente transgresora, decir que en su momento debió de hacer temblar los códigos censores más puristas de la época. Digo esto porque en el film se insinúan en determinadas ocasiones, las preferencias lésbicas de la vampiresa (rasgo además inherente en infinidad del films posteriores que aunaron de forma más gráfica el lesbianismo y el vampirismo), en concreto en cierta escena en la que medio "seduce" a una cándida jovencita que se convertirá en su víctima. Claramente, vista hoy en día, escenas como ésta no supondrán ninguna perturbación para nadie (ni muchísimo menos), pero ¡ojo!, situémonos en 1936, el tono picantón en dicho tramo de la historia tan remilgado para el Séptimo Arte, tuvo que venir de la mano de algún que otro escandalizado. 

La condesa Zaleska (Gloria Holden), la hija de Drácula

Comentar como curiosidad, que el propio Bela Lugosi iba a tener una aparición especial en este film, a modo de enlace más claro con la "Drácula" original. No obstante, no sé qué problemas hubo que finalmente determinados momentos que el propio Lugosi había llegado a rodar para la inclusión en esta secuela, fueron descartados en montaje. En definitiva, no es un film memorable, pero no está nada mal, como pequeño clásico de terror de la época dorada de la Universal creo que es meritorio concederle un visionado, además ha aportado su granito de arena en el desarrollo del cine de vampiros posterior, lo que siempre es digno de señalar y reconocer.

Pesadillas en la noche


*MI MOMENTO FAVORITO: ese sugerente momento erótico-lésbico picantón, en el que la condesa Zaleska (Gloria Holden), ''seduce'' a una inocente víctima femenina (Nan Grey).

Cuidado con quitarte mucha ropa, que hay censura

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