miércoles, 4 de febrero de 2015

La espía que me amó (1977) de Lewis Gilbert



Roger Moore vuelve como James Bond 007
''La espía que me amó'' resultó uno de los films de Bond cuya realización fue más caótica. Tres años la distanciaron de la anterior peli de la saga, ''El hombre de la pistola de oro'', la cual si bien dio buenos resultados económicos también presentó un notable descenso en la taquilla con lo referido a films anteriores de 007, y la verdad, su proceso de filmación no pudo estar más lleno de contratiempos. Entre la venta de los derechos de la saga a otra productora, entre las desavenencias de los constantes borradores del guión (el cual nunca acaba de satisfacer a sus productores), que si la difícil labor de escoger a un director que abordase el proyecto (hasta sonó el propio Steven Spielberg como nombre para hacerse cargo de la dirección), que si estuvieron presente constantes demandas de unos y otros guionistas de los cuales se apropiaban ideas para nuevos libretos, un largo etcétera, ''La espía que me amó'' tardó más de dos años en poder comenzarse a rodar entre tantos quebraderos de cabeza. 

La prota femenina, la agente rusa Anya Amasova (Barbara Bach)

El villano Karl Stromberg (Curt Jurgens)
El rodaje tampoco fue un camino de rosas, la producción tenía gran nivel, múltiples escenarios alrededor del planeta (Egipto, Canadá, Malta, Escocia, Cerdeña,...), una gran cantidad de escenarios (de gran coste, en concreto un inmenso tanque de agua utilizado para las escenas acuáticas), riesgos con los especialistas (corrió serio peligro el tipo que hace el salto del paracaídas al iniciar el film), contratiempos de todo tipo (desde comida de catering que se les pudrió, a la obligación de construir maquetas de decorados reales,...); todo esto deparó en que ''La espía que me amó'' fuese la producción más compleja y difícil de la saga da Bond hasta el momento, aunque todo hay que decirlo, el resultado final les quedó de puta madre. 

De misión por Egipto

Lidiando con el malvado Tiburón (Richard Kiel)
Y es que los logros técnicos acabaron por dar sus frutos, pues ''La espía que me amó'' se acabó convirtiendo en uno de los films de 007 más exitosos y taquilleros existentes (incluso hasta la fecha de hoy), y a su vez también acabó constituyéndose como uno de los más recordados y memorados por los fans del espía británico. En mi opinión, debo decir que es una de mis pelis favoritas de la saga, me encanta porque consigue el perfecto equilibrio entre acción trepidante, aventuras emocionantes, personajes la mar de carismáticos, toques de humor muy bien traídos (siempre diré que Roger Moore fue el Bond con más estilo a la hora de resultar guasón) consiguiendo ser en líneas generales un clásico de lo más entrañable. En esta ocasión, Bond deberá colaborar con una espía soviética, Anya Amasova (Barbara Bach), para descubrir el paradero de dos submarinos nucleares (el argumento es algo similar al de ''Sólo se vive dos veces'', cambiando los submarinos por naves espaciales -de hecho el arranque es parecido-, no es de extrañar teniendo en cuenta que comparten mismo director). Éstos han sido secuestrados por un magnate lunático, Karl Stromberg (Curt Jurgens), el cual planea (¡cómo no!) destruir el mundo aprovechando las tiranteces tan alarmantes fruto de la Guerra Fría. 

Deslumbrante e hipnótica Caroline Munro

La guarida submarina del malvado
A destacar del film, aparte de sus lujosos decorados (nominados al Oscar), excelentes efectos especiales y demás lindeces técnicas y pirotécnicas, ese pedazo de villano mítico entre los míticos que es Tiburón (interpretado por el gigantón Richard Kiel -que en paz descanse-), un secuaz del malvado principal, de más de dos metros de altura y que tiene una característica dentadura de acero, con la que aniquila a sus víctimas. Resultó tan carismático este malévolo personaje que se modificó el hecho de que muriese (como estaba previsto en el guión original) al final del film, para poder rescatarlo nuevamente en la siguiente aventura de Bond, ''Moonraker''. Por supuesto, mención especial merece la presencia de la guapísima scream queen Caroline Munro, en un papel más breve del que personalmente a mí me hubiese gustado, pero bueno, por ver semejante diosa mover las caderas ante la pantalla, vale la pena su reducido minutaje. Poco más que añadir, ''La espía que me amó'', un film de merece pertenecer al top ten de lo mejorcito del universo Bond, perdonándole alguna excesiva ida de olla argumental (¿qué peli de Bond no la tiene realmente?) nos queda el hecho de disfrutar de todo un espectáculo de acción y aventuras arrollador sin pretensiones.

Rusia e Inglaterra estrechando lazos

*MI MOMENTO FAVORITO: esa genial persecución a la que son sometidos Bond (Roger Moore) y Anya (Barbara Bach), por parte de los esbirros del villano. Nuestros héroes viajan dentro de un Lotus Esprit sumergible, equipado con todo tipo de artilugios para evitar que los malos toquen las pelotas. ¡Una gran escena!

Así molaría viajar hasta Mallorca

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