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viernes, 2 de octubre de 2015

La rebelión de las máquinas (1986) de Stephen King



Las máquinas se han vuelto muy peligrosas
Esta inmensa frikada, donde las haya, supuso nada más y nada menos que del debut en la dirección del mismísmo Stephen King (también su única intentona, seamos francos, afortunadamente visto lo visto). King se auto-adapta a sí mismo, trasladando a la pantalla un pequeño relato corto suyo en el que de pronto, la humanidad comienza a ser atacada por un grupo de objetos mecánicos que han tomado conciencia propia (argumento original, no vamos a negarlo). Por lo tanto seremos testigos de como, en un pequeño pueblecito, la población de éste es amenazada tanto por máquinas expendedoras de refrescos, que matan lanzando su contenido a la peña, objetos eléctricos cortantes que producen severas y peligrosas hemorragias a aquéllos que los utilizan y lo más hilarante, un grupete de camionarros (liderados por uno con la cara en su parte delantera, del mítico duende verde de ''Spiderman'') que acorralan a nuestros protagonistas, dentro de un bareto, amenazando su armónica vida. 

Los desafortunados protagonistas que tendrán que lidiar contra esta rebelión

El peligroso camionarro líder de esta incómoda rebelión
Vale, no se puede negar que la idea a priori mola por lo estrambótica que resulta, pero es que también esto acaba ejerciendo en su contra, porque la película se vuelve tan descabellada como ridícula, dando la sensación al espectador de que está ante una gran tomadura de pelo que no se puede tomar en serio. No ayudan sus personajes, todos bastante planos (en especial, el prota interpretador por el popularcete en los ochenta, Emilio Estévez, hermano de Charlie Sheen). De la peli se podrían destacar alguna escenilla un poco escabrosa (incluye algún toquecito gore, véase la escena ya mencionada de la máquina expendedora lanzando refrescos a modo de proyectiles mortales a las cabezas de los inocentes transeuntes que pasan por delante), ese toquecito ochentero tan particular y nostálgico y la banda sonora cañera compuesta por AC/DC. Por lo demás, el film es bastante pobre y muy pero que muy flojo. No es de extrañar que Stephen King no volviese a meterse en tareas de dirección, su jugada no le resultó muy efectiva (francamente, se le da muchísimo mejor plasmar su talento en la escritura).

La batalla contra las máquinas va a dejar unas cuantas bajas

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