martes, 16 de julio de 2013

La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero



La petarda de Barbra (Judith O'Dea)
Sin lugar a dudas, 1968 fue un año importantìsimo para el desarrollo del género de terror. Si Roman Polanski realizó un cojonudo clásico, "La semilla del diablo", que supuso un antes y un después en los films de temática satánica, ese mismo año un señor llamado George A. Romero hizo lo propio con los zombies. La película narra el sofocante encerramiento de un grupo de personas, desconocidas entre ellos, que deberán colaborar para intentar sobrevivir a una aterradora noche, encerrados dentro de una casa rodeada por una horda de repugnantes muertos vivientes putrefactos, que, por una razón inexplicable, amenazan con devorarlos. A lo largo de la noche, estos seres irán tratando de apañárselas para entrar en la casa.

Denuncia social: ¡el líder del cotarro es un negro!
 
"Vienen a por ti, Barbra"
Una sofocante y perfecta muestra de tensión, angustia y claustrofobia dirigida por el maestro George A. Romero, coronándose como el creador indiscutible de los zombies conocidos hoy en día. No quiero decir que antes de "La noche de los muertos vivientes" no se hubiesen hecho películas de zombies, pero sí que nunca antes se había presentado en el Séptimo Arte como cadáveres andantes devoradores de la carne de los vivos, por ello este film ha sido el pionero en ese sentido, aparte del mecanismo primordial de posteriores imitaciones. Increíbles las influencias que creó posteriormente este clásico innovador y rompedor en todos los sentidos. Lo más sensacional del film, es que nos presenta un terror mayoritariamente psicológico, porque la mayor parte del tiempo no se nos presenta a los propios zombies como el peligro principal, aunque sea el detonador, sino que como se nos muestra en el film, en muchas ocasiones el propio ser humano puede der tan traidor y tan miserable que cree circunstancias de auténtica tensión, magistralmente reflejada en esta película. 

El sótano del miedo

La tensíón se va acumulando en el interior de la casa
Romero crea un ambiente intenso en el que en cada fotograma se respira mal rollo, ayuda mucho a crearlo esa siniestra fotografía en blanco y negro con sombras muy marcadas y las más que correctas interpretaciones de unos actores, que aunque no profesionales, consiguen transmitirnos y hacernos partícipes de su horror vivido en la pantalla. Mencionar el uso del gore, un gore visto hoy en día bastante primitivo (por supuesto, era 1968), pero que impacta solo con pensar el shock que debió de vivir la gente al verla en aquel tiempo. Los zombies acojonan, son lentos, casi fantasmales y muy numerosos, no son como los ridículos zombies dopados que corren como todoterrenos y que gesticulan de las películas de hoy en día, que parecen corredores de la maratón más que muertos vivientes. Romero parió una auténtica obra maestra, creando infinidad de influencias que hasta hoy en día se siguen viendo y plagiando más en la actualidad más que otra cosa. Sin lugar a dudas una muestra de cómo con muy poco se puede hacer algo tan grande. Un clásico con mayúsculas, único y absolutamente imprescindible.

¡Cómo caminan los jodíos muertos!

*MI MOMENTO FAVORITO: en el interior de la casa hay un matrimonio, los Cooper, cuya hija pequeña fue mordida por un zombie. La niña se convierte en muerto viviente feroz y ataca a su madre (Marilyn Eastman), quien impotente al no atreverse a atentar contra su niñita, es brutalmente asesinada por la niña diabólica.

¡Qué niña más maleducada!

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