jueves, 3 de abril de 2014

Siete orquídeas manchadas de rojo (1972) de Umberto Lenzi



Marina Malfatti (rostro habitual del giallo) no tardará
mucho en ser despachada...
Aquí volvemos a encontrarnos con un psicópata furioso, con sus característicos guantes de cuero negros y un puñado de mujeres, que se convertirán en sangrientas víctimas de él. Y es que ante nosotros, he aquí otro giallo más, de la mano de Umberto Lenzi (quien ese mismo año iniciaría el inefable subgénero de caníbales selváticos con "El país del sexo salvaje"), y de la época del máximo apogeo del mismo tras éxitos como "El pájaro de las plumas de cristal", "Una lagartija con piel de mujer" o "La cola del escorpión" (entre otros que configuran la larguísima lista de los existentes durante la década). Bueno, "Siete orquídeas manchadas de rojo" (curioso que no se recurriese a la utilización de un motivo animal en su título, como era típico), es un giallo verdaderamente notable. He leído por ahí muchas críticas que lo tachan de ser muy banal, muy monótono y muy flojo; opiniones con las que, desde luego no estoy de acuerdo. Sí que es cierto que carece de algunas de las virtudes más destacables de los giallos supremos (por así decirlo), pero no me parece que sea un mal film, es más considero que dispone de los elementos necesarios y además se hace un muy buen uso de ellos, para que resulte de lo más ameno, entretenido y sobre todo interesante. 

...así de bella luce aún después de muerta

Un llavero con forma de media luna, firma del asesino
El argumento es el típico (sino pues no sería un giallo), un grupo de mujeres (supuestamente, sin ningún vínculo en común) empiezan a ser brutalmente asesinadas por un loco (cuya identidad, por supuesto, no conoceremos hasta el final). El tipo deja como firma identificativa, un llavero con forma de media luna, al lado de cada cadáver. Una noche, ataca a una joven que consigue escapar milagrosamente con vida (Uschi Glass). A raíz de esto, la muchacha, junto con su marido (Antonio Sabato), se convertirán en detectives no oficiales y comenzarán a realizar su investigación particular, al margen de la efectuada por la policía, para desentrañar el misterio y averiguar la identidad del asesino. Todo aquel familiarizado con el subgénero, pues irá topándose con los mismo clichés característicos, pero como ya he dicho, dispuestos de una forma muy correcta, lo que hace que la trama llegue a enganchar. Pistas falsas, múltiples sospechosos, desnudos femeninos, asesinatos macabros; "Siete orquídeas manchadas de rojo" ofrece todo lo que un buen giallo posee y cumple con nota. 

Los protas, Mario (Antonio Sabato) y Giulia (Uschi Glass), se convertirán en detectives

El asesino no para de matar
He comprobado por ahí múltiples comentarios que señalan a este film como un giallo menor por varias cuestiones principalmente. Una, que el nivel de las interpretaciones de sus actores es ínfimo; dos, que los asesinatos son muy poco imaginativos y no especialmente violentos ni escabrosos y tres, porque la resolución de la trama y el clímax final carecen de garra y de la espectacularidad imaginativa de otros giallos. A esto, y saliendo en su defensa debo objetar; uno, que los giallos no se caracterizan por la calidad de sus actores precisamente (ni los mejores, salvo excepciones; se me viene a la cabeza por ejemplo "El gato de las nueve colas" con un supremo Karl Malden, pero no es lo habitual contar con un reparto de altura), así que este film posee actuaciones un tanto planas, pero que no distan de muchos otros giallos de más envergadura, cuyos intérpretes suelen ser la mar de inexpresivos. 

¡Qué careto más raro tiene este tío!, ¿será el asesino?

La comuna hippy era un elemento muy recurrido también en el giallo
(véase "Una lagartija con piel de mujer" o "Torso, violencia carnal")
Dos, que si bien es cierto que no es un film excesivamente sangriento ni gore, lo cierto es que a mí los asesinatos tampoco me parecieron para nada descafeinados, ni su planificación escénica me dejó insatisfecho; de hecho se guarda bajo la manga un crimen verdaderamente brutal y violento (lo señalo en "mi momento favorito"). Y tres, también es cierto que el final no es muy sorprendente y es un tanto rutinario y cogido por los pelos, pero bueno, tampoco es una mierda, a mí concretamente me pilló bastante desprevenido porque la película juega tan bien sus cartas que consigue su propósito de despistar para que no averigües quién es el asesino hasta el momento en que su identidad queda desvelada. Así que sin más ni más, a mí me gustó mucho, me parece un giallo sinceramente bueno, ¿mejorable?; tal vez en manos de Argento o de Fulci, incluso de Sergio Martino, hubiese sido más impresionante, pero considero que ofrece precisamente lo que todo admirador del subgénero espera encontrarse y no decepciona. Desde mi punto de vista, es enteramente recomendable. 

Otra incondicional del giallo, Marisa Mell que hace un doble papel, el de
Anna Sartori (víctima seleccionada por el asesino) y el de su hermana gemela Maria

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que el asesino mata sin querer a la hermana gemela de Anna Sartori, Maria (también Marisa Mell), confundiéndola con la persona a la que él realmente quería matar. La pobre se lleva el asesinato más brutal y sangriento del film, atravesada por un taladro. 

Qué faena tener una gemela en casos así

1 comentario:

  1. ¡Muy bien Tomi! Obviamente estoy 100% de acuerdo con tu reseña, un giallo notable y mejor de lo que algunos dicen. Mi momento favorito también es la muerte de Marisa Mell jajajaja

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