viernes, 19 de julio de 2013

Quo Vadis (1951) de Mervyn LeRoy



Marco Vicinio (Robert Taylor) haciendo su entrada triunfal en Roma
Una de las más grandes producciones de cine épico hechas en la historia. Aunque ya había habido algún film de esta clase (por ejemplo "Sansón y Dalila"), esta magnífica película de Mervyn LeRoy fue la que puso de moda la constante realización, durante el resto de la década de los cincuenta y la de los sesenta, de films épicos, ambientados en la Antigua Roma y por lo general con un trasfondo religioso. Seguro que en más de una ocasión nos hemos topado con alguno de estos films por televisión cualquier Semana Santa en las que los emitían sin cesar (véase "Espartaco", "La túnica sagrada" o "Ben Hur"). En una de esas emisiones fue donde descubrí de niño "Quo Vadis", una tarde que la pasaron por TVE-1 y sinceramente me dejó maravillado, aparte de que (contra todo pronóstico inicial, sobre todo debido a su extensa duración) me entretuvo bastante, además de que me hizo cogerles el gustillo a este tipo de films épicos.

Nerón (Peter Ustinov) demostrando sus habilidades para la canción

Marco Vicionio y su amada Lygia (Deborah Kerr)
La película se sitúa en la Antigua Roma, durante el dominio del lunático emperador Nerón (Peter Ustinov), en la que los cristianos eran, no sólo repudiados, sino perseguidos y condenados a muerte, considerados una diabólica secta que actuaba de manera insurrecta contra el emperador, considerado un Dios. El conflicto surgirá cuando un soldado romano, Marco Vicinio (Robert Taylor), quede prendado de una joven cristiana, Lygia (Deborah Kerr). Entonces deberá debatirse en mantener su lealtad al emperador o decantarse por sus sentimientos hacia ella. Pronto el amor de ambos se verá truncado por una serie de horribles y trágicos acontemientos que marcarán sus destinos.

La ambiciosa Poppaea (Patricia Laffan)

Cameo de Sophia Loren
Me veo en la obligación de señalar el gran un atentado contra el buen gusto cinematográfico y la objetividad de los miembros de la Academia de Cine en la ceremonia de los Oscars en 1952. Sin más ni más a "Quo Vadis" no se le otorgó ni un solo galardón de las 8 y justísimas nominaciones con las que contaba. Incomprensible que el tedioso y repugnante musical "Un americano en París" fuese la triunfadora por excelencia de esa gala, arrebatándole a "Quo Vadis" premios como el mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor vestuario y sobre todo mejor película, cuando francamente no hay color.

El trágico destino de Petronio (Leo Genn) y Eunice (Marina Berti)

¿El anticristo?
"Quo Vadis" es una absoluta joya visual, una historia de violencia y amor a partes iguales desarrollada en una lujosa y deslumbrante puesta en escena. Asombrosa la recreación de la Roma Antigua. Impresionante la escena del incendio en Roma (con esos sublimes trucajes fotográficos, de un aceptable realismo, de los actores ante el escenario de las llamas consumiendo la ciudad). Desgarradoras las escenas de los cristianos en el circo siendo torturados ante cientos de espectadores. Arrebatadora interpretación de Peter Ustinov haciendo de Nerón, siendo la personificación de la locura (gran injusticia que no le hubiesen dado también  el Oscar porque se comía a sus competidores de lejos, incluso al ganador Karl Malden por "Un tranvía llamado deseo"). Incomprensible pues ver la mierda de escenografía de "Un americano en París" con cuatro fondos de cartón, su historia plana y estúpida, sus números de baile soporíferos y aburridísimos y su trasfondo inexistente, para revolverse las tripas el hecho de ver cómo un truñaco injustamente batió en premios a una obra magna que desde luego le queda mucho más grande. Pero bueno, injusticias aparte decir que no por ello "Quo Vadis" deja de ser una obra maestra, con diferencia la que más se merecía el Oscar de las opciones que había ese año, por su espectacularidad y grandiosidad.
 
Épica escena en la arena

*MI MOMENTO FAVORITO: la monumental y espectacular escena del incendio en Roma, en la que el propio Marco Vicinio (Robert Taylor) arriesgará su propia vida por intentar salvar a su amada Lygia (Deborah Kerr).

¡Roma en llamas!

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