jueves, 11 de julio de 2013

Halloween 2 (1981) de Rick Rosenthal


Laurie (Jamie Lee Curtis) en el hospital
A principios de los ochenta los slashers se convirtieron en películas muy populares dentro del género de terror, principalmente porque eran películas de un presupuesto no muy alto que lograban fácilmente una gran rentabilidad en las taquillas. Así muchos de los éxitos más populares de esos años contaron con numerosas secuelas que los convirtieron en míticas sagas. Ése fue el caso de "Viernes 13" y como no, "Halloween". El clásico de John Carpenter tuvo una aceptación maravillosa por parte del público, había sido un film enormemente referencial y la causa principal de esa "fiebre slasher" que arrastraba a gran cantidad de público al cine para pasar un rato de entretenimiento entre susto y susto. 

Michael Myers sigue vivo y con ganas de continuar matando

Los desafortunados enfermeros de guardia en el hospital
En 1981, tres años después del primer "Halloween", se realizó esta secuela, en mi opinión absolutamente necesaria al haber dejado la original el final abierto que invitaba a la continuación. La primera puso el nivel muy alto y aunque ésta no llega a ser un clásico tan magnífico como su antecesora, hay que decir que es una secuela cojonuda, muy buena y sin lugar a dudas la mejor película de la saga tras la inmortal primera parte. Se nota el toque de Carpenter en el guión y eso es de agradecer lo que evita que la historia se vaya por las ramas. Lástima que no fuese el director, pero bueno el director de ésta cumple bastante bien emulando por momentos a Carpenter, incluso en esos homenajes a los giallos italianos en la iluminación que a éste le gustaba plasmar en sus películas (aunque hay malas lenguas que dicen que Carpenter pudo haber participado en la dirección, incluso haberse encargado del montaje). 

No es ningún secreto... ¡éstos van a morir!

Examinando el cadáver de ¿Michael Myers?
La historia continúa inmediatamente después de donde acaba la primera, con la superviviente Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) siendo trasladada al hospital, herida tras su enfrentamiento con el asesino Michael Myers. El Dr. Loomis (Donald Pleasence) será el encargado, junto con la policía, de perseguir al psicópata que continúa vivito y coleando y suelto por Haddonfield. No sólo eso, Myers mantiene intactas sus ganas de matar gente y eso es lo que irá haciendo mientras se dirige al hospital con la idea en mente de acabar con la vida de la pobre Laurie. Una vez allí, ya podemos hacernos a la idea del amplio instrumental con el que Myers contará para hacer su correspondiente matanza. 

Las jeringuillas le vienen de fábula a Michael Myers

Laurie armada hasta los dientes
Bien entrada en el terreno slasher, esta secuela deja un poco de lado la acumulación de suspense y tensión ofrecida en la primera y entra más a saco, se nos muestra más sanguinolencia, más violencia y escenas de asesinatos más explícitas, ahora Myers tiene más dotes de carnicero (acorde a su compañero de fechorías psicóticas Jason Voorhees). Aún así hay que destacar que la atmósfera del hospital es bastante angustiante y que la conservación de la banda sonora original ayuda a crear un ambiente inquietante en los momentos cumbres. Repiten como protagonistas Donald Pleasence, haciendo del Dr. Sam Loomis, un personaje al que no aguanto, es un petardo absoluto y poco pinta en la historia en sí (salvo un poco en la parte final) y Jamie Lee Curtis, volviendo a demostrar sus grandes dotes como estrella del género. En mi opinión, es una excelente secuela, con un buen puñado de aciertos que la hacen muy destacable y absolutamente imprescindible para rematar la historia iniciada por John Carpenter en 1978. Realmente después de ésta no hubiesen sido necesarias más películas que continuasen explotando la figura de Michael Myers, pero como ya se sabe, el dinero es el dinero y debido a su éxito comercial, lógicamente hubo más secuelas a las que les iré dedicando sus correspondientes comentarios. 

¡Michael Myers es duro de pelar, envuelto en llamas y sigue andando el tío!

*MI MOMENTO FAVORITO: una de las más violentas muertes de la película es la de la enfermera Karen (Pamela Susan Shoop), a la que Michael Myers zambulle en una bañera llena de agua hirviendo dejándola como un Cristo a la pobre.

Muerte homenaje a "Rojo oscuro" de Dario Argento

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